Todas las historias
deben ser contadas

Yo quiero ser una chica almodovar

Por diegogue publicado el 05/21/2009 archivado en Cine

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Autorreferencial y autocomplaciente, desenfadada y conmovedora, Los abrazos rotos de Almodóvar es al mismo tiempo un policial, un enrevesado fresco familiar, un homenaje al cine en general, con referencias claras a Rossellini y a Malle, pero, no sin cierto descaro, también a la propia obra del realizador manchego, que acá en su última película nos remite a Mujeres al borde de un ataque de nervios disfrazándola de Chicas y maletas, la supuesta película inconclusa de Mateo Blanco (Lluis Homar), un director de cine devenido en guionista invidente, que deberá hacer las paces consigo mismo para poder concluir, aunque sea a ciegas, un largometraje que dejó inacabado 14 años atrás, al verse envuelto en una trágica historia de celos, pasión y dramas humanos que involucran a la hermosa  e involuntaria mujer fatal Magdalena (Penélope Cruz), a la traicionera pero bien intencionada Judit (Blanca Portillo), a Ray X (Rubén Ochandiano), un hijo despreciado y resentido que acaso no sea tan malo, y al noble y juvenil Diego (Tamar Novas), quien tendría razones para odiar, pero al parecer prefiere no hacerlo.
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No estaremos ante la mejor película de Almodóvar, pero tampoco ante una de sus obras menores, como La flor de mi secreto, Carne Tremula o la reciente Volver. Los Abrazos rotos tiene ese cuidado en la puesta en escena de los policiales de Chabrol de finales de los 60, y la serenidad y el cuidado de las películas recientes de Almodóvar, y sin arriesgar demasiado hace gala de cierta perfección narrativa y de contar con unos personajes que rápidamente se vuelven entrañables, y de un tono de reconciliación que es el polo opuesto de la oscura, y brillante, Mala Educación. Siendo una pelicula perfecta, inteligente y muy lograda, Los Abrazos rotos deja una inquietud en el seguidor de la obra almodovariana, en la que vemos un par de constantes a lo largo de más de 20 años, el alter ego del realizador, reflejado en tortuosos directores de cine que de un modo un tanto monstruoso se vuelven un reflejo de su lado más oscuro, la segunda obsesión, claro está, son las chicas almodovar, esas mujeres tan particulares interpretadas a lo largo de los años por diversas actrices (Cecilia Roth, Carmen Maura, Marisa Paredes y ahora la increible Penelope Cruz) que representan todas la mujer primordial del director. No podemos dejar de preguntarnos, no  habrá lugar para una chica almodovar directora en una de sus próximas películas en la que puedan fundirse las dos obsesiones?

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En cualquier caso, más esperanzado que de costumbre, pero siempre nostálgico y un poco triste, Almodóvar en su obra más reciente nos recuerda que las películas hay que terminarlas, aunque sea a ciegas.

Comentarios

comentarios

  • diegogue
    diegogue 05/24/2009 Reply

    pero es que a eso me refiero, si es una de vosotras, que lo confirme, que lo confirme

  • diyei broquen 05/21/2009 Reply

    una chica Almódovar directora? no sería eso ya una autobiografía demasiado explícita? Almódovar es esa chica directora, su mirada es la más femenina de las miradas, es el realizador femenino por excelencia, nadie como él para relatar cómo se vive desde un yo “mujer”, todas sus mujeres, incluso sus “mujeres” en la mala educación, nos muestran que él es una de las nuestras.

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