Todas las historias
deben ser contadas

De la materia de la que estan hechos los sueños

By diegogue on 08/24/2007 in Cine
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La víspera de concretar su primer protagónico importante en varios años, la veterana actriz Nikki Grace recibe en su mansión de Beverly Hills la visita de un fantasma. Se trata de una un tanto siniestra, y horrible, anciana, supuesta vecina de la casa que queda al final de la calle, y que es en realidad, una actriz polaca de los años 40, que murió al final del rodaje de una película en Varsovia que jamás se llegó a estrenar. Y nuestra heroína Nikki, aun sin saberlo, está predestinada a representar de nuevo el fatídico papel que representó la entonces joven y hermosa actriz polaca, tanto en el papel que están por ofrecerle, como en su vida personal. Con esta premisa se abre una historia, o más bien un universo, en el que el genial David Lynch fuerza aun más de lo que ya lo había hecho en sus filmes anteriores, el lenguaje de las tramas tortuosas, los universos paralelos, el cine interpretando al cine, y los actores haciendo varios roles a la vez. Todo ello, como ya es costumbre, pero sin volverse jamás reiterativo, en un ambiente de ensueño donde se vuelven reales las pesadillas más siniestras, donde resulta siempre difícil dilucidar si lo que vemos es la historia real, o lo que uno de los personajes se imagina, o si es un flashback, o lo que alguien hubiera querido que fuera un flashback, si son las escenas de la película, o las que los protagonistas, que a su vez protagonizan una película, están interpretando. Coherente hasta los tuétanos, Lynch se las arregla para revertir incluso las reglas del absurdo, en su mundo particular, donde nada pareciera tener sentido, pero todo siempre lo tiene, mientras que la realidad parece imposible, los fantasmas son tan consecuentes que hasta envejecen después de muertos.


Difícil le quedaba a este director no repetirse después de esas extrañas y magníficas obras que fueron Lost Highway y Mulholland Drive, sobre todo porque como ocurría en Mullholland, en Inland Empire la historia gira en torno a una actriz inquieta por su nuevo papel, en torno al cual ocurren crímenes brutales, y la locura está a la orden del día. Pero es que ocurren dos cosas importantes, por un lado la imaginación desbordada del realizador es infinita, y por otro, la puesta en escena de Inland es absolutamente novedosa, grabada (que no rodada) en video digital, la película tiene largos planos de steady cam, que le dan un acabado tosco, muy verista, que hace un contrapunto absolutamente original con una historia que juega con un mundo fantasmal, y el equívoco entre la ficción y lo real. Inland Empire se ve como el reality de una (verdadera) mansión embrujada, o como si pudiéramos meter una cámara en la imaginación de un loco, y acá, aparte de encontrarnos con viejos conocidos lyncheanos como Harry Dean Stanton, o Laura Dern ( en la soberbia interpretación de Nikki), Justin Theroux, o un Jeremy Irons, interpretando un personaje mucho más divertido de los que se le suelen ver, nos enfrentamos a un verdadero festín visual, que es además una gran historia. En tiempos en los que tanto el cine como la literatura, adolecen de una muy adocenada banalidad, destacando por encima de casi todo el cine independiente contemporáneo, el gran David Lynch marca una senda a seguir de lo que podría ser el cine en el futuro. Con un filme de bajísimo presupuesto, pero de ambiciones desaforadas, no apto para todo público, pero que no puede dejar indiferente la sensibilidad de ninguno.


Por el conjunto total de su obra, al hablar de david Lynch, acaso nos podríamos estar refiriendo al realizador más brillante de la actualidad.

  • diegogue
    diegogue 08/28/2007 Reply

    salud renzo :)

  • Renzo Podesta 08/25/2007 Reply

    Uy, Lynch Lynch Lynch. Qué ganas de ver esta película (en cualquier formato, pero mejor si alguna que otra sala se digna a estrenarla aunque sea por una semana). Y sí, es uno de los más brillantes al conjugar gusto estético con absoluta independencia. Lo que yo llamo tener huevos, ja. No es para nada poco, ¿no?

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