Todas las historias
deben ser contadas

Ficha coleccionable #2: Milo Manara

By diegogue on 09/23/2005 in comics
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Cuando Maurizio Manara trabajaba como asistente del escultor español Berrocal en Verona, no imaginaba que la lectura de Barbarella, Saga de Xam y Corto Maltese lo iniciarían en un universo diferente al que la pintura y la escultura le habían enseñado que debía ser el Arte. Ver lo que se podía hacer en historieta lo conmovió tan profundamente, cuenta él mismo, que poco a poco fue inclinándose hacia el medio, hasta dejar definitivamente de un lado otras disciplinas. Años después, convertido en Milo, Manara llegaría a ser el dibujante de comics más importante de toda Italia, para algunos el mejor, y su carrera oscilaría siempre entre lo descaradamente comercial y lo puramente artístico. Es innegable que, además de ser un dibujante prodigiosamente talentoso, este autor es uno de los que más se ha preocupado por llevar el cómic a un lugar alto dentro del arte; pero también es cierto que cuando Manara ha encontrado fórmulas exitosas, no ha vacilado en explotarlas hasta la saciedad, dejando de un lado cualquier compromiso estético.

La carrera de Manara como historietista empezó a finales de los 60′s con la serie Genius, en la que los elementos más importantes eran la intriga policial, el sexo y la violencia, luego pasó 4 años dibujando la serie Jolanda Almaviva, hasta que, finalmente, en 1976, la publicación de “Lo Scimiotto” (El rey mono) por entregas en la revista Alter Linus puso su nombre en boca de toda la intelectualidad italiana del momento. Al año siguiente el libro obtendría el Yellow Kid en el salón de Lucca. En aquel entonces,”El rey Mono” supuso un hito dentro de la narrativa gráfica, por su dibujo esplendido y el uso de una diagramación vanguardista, pero su guión (escrito por un amigo de Manara, Silverio Pisú) deja hoy mucho que desear. La enredada caricatura política de Mao Tse Tung que pretendía ser “El Rey Mono” en los 70′s en la actualidad no tiene mucho sentido, y lo único evidente es el talento del dibujante.

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Pero Manara seguiría experimentando, a la par de su trabajo para la editorial Larousse haciendo comics históricos y una bonita historia de “El Abominable hombre de las Nieves” con guión de Claude Moliterni, creó para la revista “A Suivre”, HP y Giuseppe Bergman, su primer cómic de autor. El ingenuo y romántico Giuseppe Bergman, un alter ego del autor, decide afrontar la aventura en el aburguesado y alienante mundo moderno, y para ello tendrá un guía, HP (alter ego de Hugo Pratt). Las aventuras de Giuseppe Bergman transcurrirán en variados y exóticos escenarios, que a lo largo de los 4 tomos de la serie llevarán a Bergman a la inútil busqueda del realismo mágico macondiano (en una Colombia absolutamente irreal), a buscar el nacimiento de los mitos africanos, al Ganges a involucrarse en la producción de una película imposible. Todas estas historias suponen un valioso experimento más gráfico que dramático, pero sea como sea son hermosas.

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Con una pretensión mucho más desenfadada Manara emprende “El Click”, (1983), primer graphic novel erótico importante que se conoce. En El Click, Laura, una mujer de la Alta Sociedad, es víctima de un científico malévolo que se deleita exacerbando la líbido de la hermosa protagonista mediante un aparato con mando a distancia. Este cómic no sólo tuvo una acogida excelente de la crítica, sino que fue un éxito en ventas también. Se sucederían primero una lamentable adaptación cinematográfica, y tres secuelas (bien dibujadas pero poco imaginativas) después. “El perfume de lo Invisible” sería el otro éxito del autor dentro del cómic erótico, la protagonista, Miel (quien aparece en una serie de relatos cortos llamados “La Cámara Indiscreta”), era acosada por otro científico que había descubierto la fórmula para ser invisible. Luego de unos cuantos equívocos graciosos y unas escenas eróticas memorables, Miel y su amante invisible se refugiaban de una tempestad en alta mar tomándose el uno del otro.

Aparentemente, la única forma de que Manara hiciera un cómic serio era uniéndose a grandes guionistas. Hugo Pratt escribió “El Verano Indio”, una larga y ambiciosa historia ambientada en la puritana Nueva Inglaterra del siglo XVI, en la cual Manara se explayaba dibujando indios y colonos con cada vez mayor soltura. Más adelante trabajó con Federico Fellini en “El viaje a Tulum”, obra que tuvo gran despliegue por ser su guionista y su dibujante los que eran, pero que en realidad era bastante hueca. Luego Manara ilustraría un relato breve de Fellini “El último viaje de Giuseppe Mastorna”, que no sólo reflejaba mucho mejor el universo felliniano, sino que introdujo al dibujante en una técnica idónea para sus obsesiones oníricas: la aguada. Que daría sus mejores frutos en “Para ver las Estrellas” (1998), que es además el cuarto libro de la serie de Giuseppe Bergman. Pero “Para ver las Estrellas” está muy lejos de las primeras aventuras del personaje. Manara ha madurado como dibujante y también como narrador, sus maestros Fellini y Pratt ya no están a su lado, y las referencias literarias han cambiado y ahora son pictóricas, y ahí sí que Manara es maestro de maestros. Giuseppe Bergman (quien ya no se parece al casi sexagenario autor), recibe de un moribundo enfermo de SIDA a una joven a la que tiene que cuidar. la joven no tiene nombre, ni personalidad, va adoptando la de las mujeres que encuentra en un libro de arte, se va convirtiendo en la Ofelia de Shakespeare, en la casta Susana de la Biblia, en el alter ego femenino de Pinocho, en la Beatriz de Dante, en Pasifae, la reina de Creta. Finalmente, ella también al borde de la muerte, será rescatada por Bergman, quien invocará a todos sus amigos muertos, Felinni, Pratt, Pazienza, Tamburini; pero Bergman sólo logrará salvar a la joven cuando un joven pintor haga un dibujo que la llame a la vida.

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Esta aventura de Giuseppe Bergman es como un sueño en acuarela, que como historia está más cerca de la poesía que otra cosa, y que supone, ahora sí de verdad, un verdadero paso adelante dentro de la historieta en general. Finalmente, el trazo manariano parece haber encontrado algo valioso de verdad.  No obstante, al año siguiente, el impenitentemente travieso Milo volvería a las andadas con “WWW” otra de sus historias eróticas light, que además adolece de un defecto terrible, la necesidad imperiosa de estar a la moda. Wanda, Wilma y Wendy son tres voluptuosas jóvenes que tienen un show erótico en tiempo real por internet. Pero sus ex novios psicóticos intentarán hacerles la vida imposible. Luego vendrían dos obras de cierta valía, “El Asno de Oro”, adaptación del libro clásico de Apuleyo, y “Revolución”. Y Manara, incansable, parece no tener intención de dejar de dibujar historietas.

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3 Comments

  1. thundergalaxy 06/22/2013 Reply

    Pues bien por Manara, yo leí el Click y la verdad me esperaba algo mejor, pero eso si, el dibujo es bonito.

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