Todas las historias
deben ser contadas

el autor del café de la playa

Por diegogue publicado el 08/13/2012 archivado en comics


Régis Franc
en la actualidad, se ha dedicado a hacer breves cómics políticos que aparecen en la revista L’ Echo des Savannes, e incluso ha escrito libros. Pero décadas atrás, Franc incursionaría en una vertiente bastante particular del cómic, a finales de los 70 creó un muy particular universo de animales antropomorfizados (como aquellos de los que hablamos hace ya un tiempo en este artículo), que vivían discretas aventuras, primero en breves historias que aparecieron en Charlie (y en España en Bésame Mucho y Vértigo), luego en una historia larguísima, El cafe de la playa (Le café de la Plage, 1981), que aparecía como tira diaria en el periódico La Matin completando cerca de 350 tiras continuas. Los de Franc no fueron cómics demasiado exitosos, no era un autor de bande desinee común y rehuyó el humor fácil y el esplendor del dibujo demasiado bien hecho, en vez de eso, se decantó por historias intimistas, en las que resultaba aun más curioso ver animalitos protagonizando dramas que ni siquiera eran una sátira aguda como lo fuera en su día el Gato Fritz, sino una reflexión discreta sobre las miserias humanas: el dueño de una gasolinera que perdía clientes por andar peleando con su casquivana esposa, la acomodadora de un cine que quería ser actriz y era abusada por su jefe, el boxeador venido a menos que le robaba la esposa a su manager, o el inmigrante que abandonaba mujer e hijo en Paris por un destino incierto en la New York de comienzo de siglo XX. Faltaban aun años para que apareciera algo como Maus, no era común ver una historieta protagonizada por animalitos parlantes cuyas influencias más evidentes fueran Scott Fitzgerald o Marcel Proust. Es tal vez por esto que una obra como la de Régis Franc si bien reconocida por críticos no fue nunca demasiado popular en Francia y es prácticamente desconocida en el resto del mundo. Acaso por ello El café de la playa jamás se ha publicado en español, aunque es tal vez una de las obras más importantes de la historia del cómic, como antecedente de lo que en narración hoy en día son las novelas gráficas.

Por lo pronto, podemos desempolvar viejos cajones y sacar de ahí este pequeño relato que ilustra perfectamente el estilo de este singular autor.

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